Vicente Blasco Ibáñez – Fabricante de best-sellers

Vicente Blasco Ibáñez fue un escritor valenciano que cosechó gran éxito con sus novelas, sobre todo a nivel internacional. Se le considera el primer escritor de best sellers español (con el permiso de Cervantes).

Vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Concretamente, nació en 1867 y murió en 1928. Aparte de escribir novelas enormemente disfrutables, Vicente Blasco Ibáñez compaginó la actividad literaria con el activismo político y la denuncia social.

Blasco Ibáñez era republicano y contrario a la influencia de la Iglesia católica, y se convirtió en una figura popular muy relevante en su época.

Vicente Blasco Ibáñez
Vicente Blasco Ibáñez – Fuente

El jovencito Vicente Blasco Ibáñez

Los padres de Vicente Blasco Ibáñez se llamaban Gaspar y Ramona y eran propietarios de una humilde tienda de ultramarinos. Pese a esos comienzos tan humildes, Vicente logró convertirse en abogado, periodista y político de carrera.

Ya desde joven estuvo afiliado al movimiento republicano. De hecho fue editor del diario antimonárquico El Pueblo. Era un orador muy elocuente y persuasivo y que atraía a las masas.

En 1882 llega su primer trabajo literario, La torre de la Botella. ¡Tenía tan solo 15 años! Aunque se dice que ya escribía desde los 12. Leer Los Miserables, de Víctor Hugo, fue lo que le decidió a convertirse en un escritor revolucionario.

Vicente Blasco Ibáñez
Vicente Blasco Ibáñez en su época universitaria – Fuente

Poco después de sus primeros escritos, escapó de casa rumbo a Madrid. Allí trabajó medio de secretario, medio de negro literario, de un viejo novelista de folletines llamado Manuel Fernández y González, durante 1884. A los seis meses su familia consigue llevarlo de vuelta a Valencia.

El rebelde Blasco no dejará de dar disgustos a sus padres y desarrolla un profundo sentimiento antimonárquico y anticlerical que nunca le abandonaría. Ya en la universidad lo sentaron en el banquillo acusado de difamar a la corona. ¡Y todo por un soneto! Pero como solo tenía 16 años lo absolvieron. Pero esa no será, ni mucho menos, la última vez que tenga problemas con la justicia.

Blasco se hace adulto

Al año de casarse con María Blasco del Cacho, en 1882, publica su primera novela adulta. Se titula La araña negra y es una apasionada crítica antijesuita. Blasco tenía 25 años. A los pocos meses nace su primera hija, a la que llaman Libertad. Desgraciadamente, la niña murió a los 13 días. En 1983 viene al mundo un niño al que llaman Mario. Más tarde llegarán dos hijos más: Julio César y Sigfrido.

En 1895 tuvo que huir a Roma disfrazado de marinero por nuevas manifestaciones contra el gobierno, en este caso debido a la Guerra de Cuba. «O van todos, ricos y pobres, o nadie» había dicho en un artículo en su diario El Pueblo. Los artículos de su periódico, como él mismo dijo, le hicieron ir a la cárcel más de 30 veces en los años siguientes.

Debido a sus panfletos, además de arrestado Vivente Blasco Ibáñez tuvo que exiliarse varias veces. Sus pasiones políticas lo llevaron incluso a ser condenado a trabajos forzados en 1896. Blasco no escarmienta y al año siguiente ingresa en la masonería, en una Logia de Valencia. Su nombre en clave era Danton.

Los masones eran enemigos natos de la educación religiosa y el oscurantismo del integrismo católico. También tenían un espíritu filantrópico. Pero hay que entender la masonería, sobre todo, como un movimiento intelectual antisistema, es decir, en contra de la monarquía, la opresión, la superstición religiosa, etc.

Vicente Blasco Ibáñez y María Blasco del Cacho el día de su boda en 1891.
Que ambos se apellidaran Blasco era mera coincidencia, no tenían parentesco – Fuente

El blasquismo

Entre 1898 y 1907, Vicente Blasco Ibáñez fue elegido y reelegido hasta siete veces diputado por el Partido Republicano. Ser nombrado diputado le dio inmunidad, lo que le libró de cárcel en un par de ocasiones. Aunque entremedias fue obligado a exiliarse a París entre 1889 y 1891 por haber promovido una manifestación contra la monarquía. En Francia se embebe de los novelistas Zola y Balzac, grandes influencias en sus libros posteriores.

Las clases populares le adoraban, en general, y se identificaban con su republicanismo, su actitud de comecuras y su reformismo económico. También propugnaba el reparto de la propiedad. Su particular ideario político fue denominado blasquismo.

Vicente nunca ejerció como abogado, pero fue diputado de las cortes de Valencia hasta en 7 ocasiones – Fuente

Vicente Blasco Ibáñez, el duelista

En 1900 Vicente se retó en duelo por primera vez contra el director de un periódico al que acusó de escribir artículos ofensivos. Se batieron a pistola en Madrid y Blasco fue herido levemente en el muslo.

Su segundo duelo conocido ocurrió en 1904 y fue más arriesgado. En esta ocasión se enfrentó a un teniente de la Guardia Civil. Tras dar 25 pasos se dispararon. Blasco salió con vida milagrosamente gracias a que el balazo que recibió golpeó en la hebilla de su cinturón.

Poco después Blasco deja de lado su diario El Pueblo y la política local para emprender su aventura más estrafalaria: fundar una colonia socialista en Argentina.

El Pueblo, diario republicano de Valencia se editó entre 1894 y 1939 – Fuente

La aventura más descabellada de Vicente Blasco Ibáñez

En 1909 Vicente Blasco Ibáñez deja la política y se embarca hacia Sudamérica con 600 campesinos. Fundaron una colonia socialista arrocera en la Patagonia a la que llamaron Cervantes.

La aventura terminó en fiasco por falta de financiación y porque la tierra en la que se asentaron resultó ser mucho menos fértil de lo que esperaban. Llegaron a fundar una segunda colonia, llamada Nueva Valencia, pero tampoco prosperó.

Vicente Blasco Ibáñez en la colonia Cervantes, fundada en la Patagonia argentina – Fuente

Vicente Blasco Ibáñez y la Gran Guerra

A su regreso a Europa, casi huyendo del hambre, se instaló de nuevo en París. Era 1914 y puso su pluma al servicio de los aliados durante la Gran Guerra, o sea la Primera Guerra Mundial. El gobierno francés le concedería la Legión de Honor por su tratamiento periodístico al conflicto. Se dice que fue el propio presidente francés quien le sugirió escribir una novela sobre la guerra. El resultado fue Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916).

En 1917 se separó de su mujer para irse a vivir con su amante a la Costa Azul francesa. La relación extramatrimonial ya existía desde tiempo atrás. Ella era una mujer chilena católica y elitista llamada Elena Ortuzar, alias Chita.

Tras la guerra, Blasco fue recibido en EE.UU. entre grandes honores. Su gira por Norteamérica duró 10 meses. Lo que la propició fue el éxito sin precedentes de Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que entre 1910 y 1920 se convirtió en un superventas.

Vicente Blasco Ibáñez
Vicente Blasco Ibáñez en 1919 – Fuente

Entre conferencia y conferencia, donde demostró lo buen orador que era, Blasco firmó un contrato con la Metro Goldwin Mayer para filmar una adaptación al cine protagonizada por Rodolfo Valentino. Se dice que el éxito de la película sirvió en parte para justificar la entrada de EE.UU. en la guerra.

Más tarde vendrían más películas basadas en otras novelas, algunas protagonizadas por Greta Garbo. Con Mare Nostrum (1918) y Los enemigos de la mujer (1919) Blasco culmina una trilogía de novelas sobre la Primera Guerra Mundial.

Últimos años

Después de la gira por Norteamérica volvió a España y retomó el activismo político. Pero sus desavenencias con la dictadura de Primo de Rivera le obligaron de nuevo a vivir en el destierro.

De 1923 a 1928, cuando murió, residió en la costa mediterránea francesa. Vicente Blasco Ibáñez murió de neumonía un día antes de cumplir 61 años. Falleció en la localidad de Menton, Francia. Cinco años después sus restos fueron trasladados a Valencia, en tiempos de la II República.

Sus últimos años los pasó rodeado de respeto y admiración por su vida y obra. Se le considera el único escritor español que ha podido vivir en el extranjero cómodamente gracias al éxito de sus libros.

Vicente Blasco Ibáñez en sus últimos años – Fuente

Obras de Vicente Blasco Ibáñez

Dentro de su obra destacan las novelas dedicadas a su Valencia natal. Son novelas violentas y sensuales que mezclan realismo naturalista y denuncia social. Por ejemplo, La barraca (1898), su primer éxito, trata temas como la injusticia social de la que son víctimas los campesinos valencianos. En la misma línea están las novelas Arroz y tartana (1894), Flor de mayo (1895) y Entre naranjos (1900).

Este carácter regional y social también lo encontramos en Cañas y barro (1902), novela que cierra el ciclo valenciano y que se desarrolla en la Albufera. Y también en La catedral (1903), ubicada en Toledo. Se considera que sus novelas valencianas reflejan la mejor faceta de Blasco como novelista.

En 1908 llega Sangre y arena, novela con el mundo de los toros de trasfondo. Este libro contribuyó mucho a darle fama universal. Aunque su obra más famosa a nivel internacional fue Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916), ambientada durante la Primera Guerra Mundial. Esta novela y muchas otras, como Mare Nostrum (1918) fueron adaptadas al cine, como dijimos, lo que hizo a Blasco definitivamente rico.

Pese a su gran éxito en vida, su obra resultó incómoda a la dictadura, lo que explica que hoy en día no se la conozca como se merece. Tampoco muchos de sus coetáneos de la Generación del 98 apreciaban demasiado a don Vicente. Existe una famosa anécdota que dice que, tras oír la noticia de la muerte de Blasco, el escritor Valle-Inclán comentó: «Pura publicidad». Parece que no le perdonaba haber sido un escritor de éxito.

Vicente Blasco Ibáñez fue el primer autor español de superventas a nivel internacional. Y tenía una personalidad tan arrolladora que no dejaba indiferente a nadie, unas veces para bien y otras para mal.

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